El gran maestro de la narrativa y el suspense nos transporta a la Edad Media, a un fascinante mundo de reyes, damas, caballeros, pugnas feudales, castillos y ciudades amuralladas. El amor y la muerte se entrecruzan vibrantemente en este magistral tapiz cuyo centro es la construcción de una catedral gótica. La historia se inicia con el ahorcamiento público de un inocente y finaliza con la humillación de un rey. Los pilares de la tierra es la obra maestra de Ken Follett y constituye una excepcional evocación de una época de violentas pasiones.
El primer problema con el que me he encontrado cuando he empezado a leer una novela histórica es que me aburría. Leía páginas y páginas sin encontrar nada que me animase a seguir leyendo. Pues bien, con Los pilares de la tierra no me ha pasado. Los que más sorprende del libro es que tenga 1359 páginas (mi edición es la de bolsillo) y no le de tregua al lector. Los hechos se suceden de manera continua y fluida, con algunos saltos en el tiempo que nos ahorran páginas de otro modo innecesarias.
En los pilares de la tierra toda la trama gira en torno a la construcción de una catedral en pleno siglo XII, entre los años 1135 y 1174. La ciudad donde se construye se llama Kingsbridge, ubicada en algún lugar de la Inglaterra del Medievo.
En el libro nos encontramos con las historias de diversos personajes, que terminan uniéndose en una sola. Aquí tenéis un breve resumen de cada una de ellas.
• Tom y su familia: Tom es un humilde constructor que se ha quedado sin trabajo, por lo que parte con su familia a buscarlo por los pueblos y ciudades cercanos. Su familia está formada por su mujer Agnes, que está embarazada y a punto de dar a luz, Alfred, su primogénito y Martha, su hija pequeña.
• Ellen y Jack: Estos dos personajes (madre e hijo) viven en el bosque. El padre de Jack murió y Ellen se fue a vivir al bosque con su hijo, donde lo ha instruido y enseñado a subsistir por medios naturales. Ellen es una mujer fuerte y luchadora, mientras que su hijo demuestra una inteligencia sublime.
• Philip: Es el prior de Kingsbridge, y mayor autoridad del monasterio. Se encarga de administrar el dinero, realizar misas solemnes y mandar sobre los monjes y novicios. Es generoso y siempre que puede ayuda a los más pobres ofreciéndoles cobijo y alimento.
• Aliena y Richard: Dos jóvenes que, tras la muerte de su padre (que era noble), se ven en la pobreza. Aliena intenta por todos los medios buscar un trabajo y cumplir así la promesa que le hizo a su padre: que Richard algún día se convirtiese en caballero.
• William: El malo malísimo por excelencia. Es rico, ambicioso; solo le importa el poder y el dinero.
No contaré mucho más sobre el argumento, porque en el libro pasan tantísimas cosas que ya no sé lo que pertenece al principio y lo que no, aunque creo que más o menos podéis imaginar por dónde van los tiros.
Si no le he dado una puntuación de cinco es porque hay varias cosas que no me han gustado del argumento (no tiré el libro por la ventana por si le daba a alguien en la cabeza y le quedaba inconsciente, sino lo hubiera hecho), los personajes no sorprenden (con esto me refiero a que los buenos son muy buenos y los malos muy malos) y el final es precipitado y algo soso.
Pero no os dejéis llevar por eso, ya que en general me ha gustado muchísimo el libro, he aprendido bastante sobre la vida en el Medievo (desde los más pobres hasta los más ricos, pasando por las diferencias de trato entre hombres y mujeres) y he descubierto personajes que difícilmente podré olvidar. Y es que cuando has acompañado a algunos personajes durante toda su vida, los has visto crecer y madurar, es difícil olvidarse de ellos.

















